La Venezuela que conocí – 1era. entrega (Sabana Grande)

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Yo solía vivir en una Venezuela donde todos éramos panas, nos ayudábamos los unos a los otros.
Solía vivir en un país donde la camaradería, la risa y la amistad, estaban a la orden del día
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Era un país lleno de gente trabajadora, pujante, vibrante; cabíamos todos, sin distinción de color de piel, tendencia política o estrato social. El adeco y el copeyano podían sentarse a tomar unos tragos y jugar dominó. Los niños podían jugar libremente en la calle con sus amiguitos, hasta que su mamá les gritaba que la cena estaba lista.

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Hoy mis líneas estarán dedicadas al bulevar de Sabana Grande.

 

Existía «El Gran Café» en Sabana Grande, Caracas. Lugar que por años fue tendencia entre los caraqueños y parada obligada de turistas. Era un grupo de cafeterías, cuyas mesas se encontraban en pleno bulevar y allí te conseguías un poco de todo: jóvenes sentados alrededor de una mesa, tomándose unas cervezas.En otra mesa, una parejita comiéndose un rico halado y dirigiéndose miradas furtivas, mientras sus manos se entrelazaban por debajo de la mesa. Veías al típico grupo de señores jubilados o extranjeros jugando dominó o ajedrez, ajenos a los transeúntes que recorrían las calles del bulevar con paso apresurado, mientras otros se detenían frente al aparador de una tienda.

Más allá de El Gran Café, en algún banco, podías ver algún ancianito dejando que los rayos del sol calentaran su arrugada piel.

Te conseguías con magos rodeados por una multitud disfrutando del espectáculo que ofrecían; apostadores, personas llevando la palabra de Dios a todo aquel que quisiera escucharlos, vendedores informales, haciendo la competencia a los dueños de las tiendas.

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Muchas personas recorrían el bulevar sin rumbo fijo, deteniéndose aquí y allá en alguno que otro aparador; otros llevaban prisa por llegar a sus lugares de trabajo. Hay quienes solían visitar La Casa Mágica en una de las calles aledañas, para adquirir algún truco que le sacara una sonrisa a sus amigos.

En diciembre, era ideal para buscar los regalos del Niño Jesús, del amigo secreto y de todos nuestros seres queridos.

Así era nuestro emblemático Sabana Grande, lleno de encanto, magia, tranquilidad, con sus calles empedradas, sus niños correteando aquí y allá; podías estar hasta el caer de la noche paseando tranquilamente sin temor.

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Eso con el pasar del tiempo, cambió. Pasó a convertirse en nido de maleantes, buhoneros en su mayoría cómplices de ladrones de los transeúntes, pues eran tantos y tantos vendedores informales, que apenas se podía caminar por el otrora precioso y querido bulevar.

Ahora sólo son calles repletas de basura e indigentes; se acabó la tranquilidad, la belleza y El Gran Café ya es parte de nuestro pasado. Ahora ya pocos son los osados que se atreven a transitar por el emblemático bulevar.

Esta es mi primera entrega de los lugares más famosos de la Venezuela dorada, cuando teníamos ese encanto que hacía que miles de turistas de todo el mundo vinieran a conocer nuestros magníficos paisajes.

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Fuentes consultadas para las Imágenes (algunas podrían estar sujetas a derechos de autor, otras son de páginas gratuitas libres de derecho de autor)
Portada,Amigos,
Gran Cafe,NiñosCallejero,Separador Bandera

 

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